De caos en los pedidos a control de ventas en tu PyME
Sandra Ferrer
12/8/2025 • 20 min de lectura

Imagina un martes cualquiera a las 7:45 p. m.
La tienda “La Casita Verde” cierra a las 8, pero el ambiente se siente más como final de temporada de telenovela que como cierre de jornada.
En la caja, Carla intenta cobrarle a un cliente que jura que “en Instagram decía otro precio”. El repartidor está en la puerta preguntando a dónde va “ese pedido urgente de Rappi que alguien anotó en un post-it amarillo”. El teléfono fijo suena. El WhatsApp web explota. Una clienta escribe con tono pasivo-agresivo:
“Hola, buen día. ¿Me pueden confirmar mi pedido? Es la tercera vez que pregunto 🙃”.
Y en medio de todo, el dueño —tú, básicamente— se repite la frase más peligrosa del mundo PyME:
“El problema es que necesito más ventas… lo demás se ve después”.
Plot twist: no.
Lo que están gritando tus ventas y órdenes no es “véndeme más”, sino “¡déjame de tratar como Frankenstein!”
Porque lo que vemos en Reddit, en grupos de Facebook, en foros de dueños de negocio y en comentarios de blogs de PYMEs se repite una y otra vez con distintos acentos: los pedidos no son “un trámite más”, son el punto donde el cliente decide si te ama… o te bloquea para siempre. clearomni.com+2Sellercloud+2
Y aún así, muchos los siguen manejando con la misma estructura organizativa que la lista del súper.
La noche en que las ventas dejaron de ser heroínas
Si uno se pasea un rato por hilos de r/smallbusiness y foros similares, las historias suenan sospechosamente parecidas: crecen los pedidos y, de repente, el Excel “que antes funcionaba perfecto” se convierte en un monstruo de 17 pestañas que nadie entiende. Reddit+1
En español suena así:
– “La mayoría de los pedidos nos llegan por WhatsApp… yo los voy apuntando en una hoja… pero ya me equivoqué varias veces, repito direcciones, mezclo nombres, y ya no sé en qué quedó cada pedido.”
Otra versión:
– “Tomamos pedidos por Instagram, por la tienda online, por teléfono y en el local. Cuando el cliente pregunta por su pedido nadie sabe en qué etapa va, ni quién lo está atendiendo.” Quilsoft+1
Y una más, en tono desesperación nivel café frío a medianoche:
– “Vendimos algo que no teníamos en stock. Otra vez. El sistema dice que hay, pero en la bodega no está. El cliente está furioso, el equipo agotado, y yo me pregunto dónde se me fue la vida.” TrueCommerce+1
Cuando rascas debajo de todas esas historias, aparecen siempre las mismas fugas, como tuberías viejas que escurren agua por todos lados:
Fuga 1: canales por todos lados, pedidos en ninguna parte
WhatsApp, Instagram, llamadas, marketplace, mostrador físico. Cada canal toma pedidos “como se puede”: capturas de pantalla, notas de voz, servilletas, DMs. Nada habla con nada.
¿El resultado? Pedidos duplicados, cosas que nadie llega a empacar, clientes contestando “ya no lo quiero” porque tardaste dos días en confirmar lo que pidieron. En estudios recientes sobre gestión de pedidos se ve clarito: cuando los sistemas están dispersos, casi la mitad de las empresas reporta problemas serios de cumplimiento y clientes molestos. netguru.com+1
Fuga 2: inventario “de fe”, no de datos
Uno de los errores más frecuentes que reportan proveedores de software y consultores de PyMEs: ventas e inventario viven en mundos paralelos. Se aceptan pedidos de productos que no existen o que están prometidos a otro cliente. AIZU+2mygestion.com+2
Ese es el origen del clásico mensaje de terror: “tenemos un problema con tu pedido”. Esos “problemas” cuestan más que un par de disculpas: devoluciones, reembolsos, envíos repetidos, reseñas negativas.
Fuga 3: promesas sin reloj
En foros de consumidores, una de las quejas más repetidas no es el error en sí, sino el silencio: nadie avisa que el pedido se retrasó, que falta algo, que hubo un error. Las guías de grandes plataformas de delivery lo repiten: los problemas con pedidos son inevitables; lo que diferencia una marca de otra es qué tan rápido y claro responde. BeatRoute+2web.didiglobal.com+2
Pero en el día a día de la PyME real, nadie definió jamás:
“¿Cuántas horas tenemos para responder un reclamo?”
“¿Quién avisa si algo llega tarde?”
Así que cada pedido con problema es una mini-crisis improvisada.
Fuga 4: precios Frankenstein
En hilos de pequeños negocios aparece mucho esta escena:
– “El cliente vio un precio en la web, otro en Instagram, otro en la lista de la sucursal. Y sí, tenía razón… los tres eran distintos.” blog.vision33.com+1
Cuando la lista de precios vive en PDFs distintos, exceles perdidos y memorias humanas, no solo pierdes margen. Pierdes credibilidad. Y cada ajuste manual es una oportunidad para que alguien se equivoque al capturar o al cobrar.
Fuga 5: clientes huérfanos después de pagar
Muchas PYMEs tratan el flujo de ventas así: atraer, convencer, cobrar… y luego el vacío existencial. Sin CRM, sin seguimiento, sin registro de qué compró quién, cuándo y por qué se quejó. gb-advisors.com+1
Eso significa:
– no sabes quiénes recompran,
– no puedes segmentar campañas,
– no detectas a tiempo qué producto genera más devoluciones.
Es como tener un restaurante donde los meseros solo atienden la primera ronda de bebidas y luego desaparecen.
Todo esto genera la sensación de que “las ventas no alcanzan”. Pero el problema no es cuánto vendes. Es cuántos pedidos sobreviven al caos del proceso.
(La psicología del aprendizaje tiene un nombre bonito para este fenómeno de creer que entendemos algo mientras nos hundimos en errores: sobreconfianza. El cerebro odia admitir que está confundido… hasta que las evidencias —clientes furiosos, pedidos perdidos— lo obligan. Esa es la grieta por donde podemos entrar a cambiar las cosas. )
Dos negocios, mismas ventas, finales opuestos
Te propongo un pequeño experimento mental, muy al estilo “documental de negocios, pero con chisme”.
Tenemos dos tiendas casi idénticas:
- Misma ciudad, mismo público, mismos productos.
Checklist: Organiza tu inventario en 30 días
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- Ambas venden alrededor de 50 pedidos diarios sumando online y presencial.
- Ambas sienten que “necesitan vender más”.
Pero sus semanas son totalmente distintas.
Negocio A: El reino del post-it
En el Negocio A, los pedidos entran como ráfaga de mensajes:
Lunes.
Llega un pedido por Instagram. Lo contesta la community manager desde su celular personal porque el cliente “ya la tenía agregada”. Ella lo anota rápido en una lista de notas.
Minutos después, el mismo cliente entra a la tienda online. Como nadie se dio cuenta de que es la misma persona, ahora tiene dos pedidos duplicados. Nadie lo nota hasta que el repartidor pregunta por qué hay dos paquetes idénticos a la misma dirección.
Martes.
Las existencias en el almacén dicen “10 unidades” de un producto estrella. En realidad hay 3, pero como nadie registró las devoluciones y los cambios, el número es ciencia ficción. Se aceptan ventas como si hubiera 10.
Miércoles.
Un cliente escribe: “¿Dónde está mi pedido?”.
En la bodega señalan a ventas.
Ventas le echa la culpa al mensajero.
El mensajero no sabe de qué pedido hablan.
Después de 20 minutos de búsqueda, descubren que el pedido está… en la impresora, pegado a otro papel.
A final de mes, el dueño mira el resumen:
Las ventas crecieron 15 %.
Los reclamos aumentaron 40 %.
El equipo está quemado.
Y el margen se redujo por devoluciones, reenvíos y descuentos de consolación.
Y aún así, la narrativa interna es:
“Es que nos falta marketing. Necesitamos más clientes”.
Negocio B: Misma demanda, menos drama
En el Negocio B nadie ha comprado todavía un ERP, ni un sistema carísimo. Lo que hicieron primero fue algo casi groseramente simple:
Un día, la dueña dibujó en una hoja el camino de un pedido: desde que el cliente escribe “hola, quiero…” hasta que el paquete está en sus manos. Cada paso, cada persona, cada posible punto de fallo.
Después, tomaron decisiones incómodas pero liberadoras:
- Definieron un solo canal “oficial” para confirmar pedidos (los demás solo capturan y redirigen).
- Crearon un formato único de pedido en Google Sheets con los mismos campos siempre: nombre, producto, dirección, teléfono, forma de pago, estado.
- Acordaron reglas claras: nadie promete entregar algo sin mirar primero la columna de inventario; nadie marca como “enviado” sin número de guía; todo pedido tiene estado visible.
La semana sigue teniendo devoluciones, errores humanos, imprevistos. Pero ahora cada error deja rastro, se detecta rápido y enseña algo.
Al cierre del mes, ambos negocios tienen ventas similares.
La diferencia es que el Negocio B sabe contestar preguntas básicas:
- ¿Cuántos pedidos tengo hoy en cada estado?
- ¿Cuál es mi tasa de error en pedidos?
- ¿Qué canal trae más devoluciones?
Y con esa información, ajusta. El A reza.
Este contraste lo vemos constantemente cuando comparamos PYMEs que siguen operando a puro instinto versus las que hacen el esfuerzo de ordenar primero con herramientas sencillas y luego dan el salto a sistemas más robustos. erplain.com+1
Plan de rescate en 30 días (versión sin software, cero excusas)
Antes de hablar de ERPs, integraciones y automatización divina, hagamos un trato: primero vamos a exprimir al máximo lo que puedes hacer con papel, Excel o Google Sheets.
Piensa en esto como “rehabilitación de pedidos en cuatro semanas”. No es teórico; es un plan de batalla que cualquier PyME puede aplicar aunque hoy todo esté pegado con cinta adhesiva.
Semana 1: Ponerle nombre al caos
- Dibuja el flujo actual de un pedido, desde que llega hasta que se entrega. Hazlo en una hoja grande, con flechas, nombres de personas y canales.
- Elige un canal principal de confirmación de pedidos (por ejemplo: siempre se confirma desde el sistema o desde un solo número de WhatsApp Business).
- Define qué datos son obligatorios para aceptar un pedido: nombre, contacto, producto, cantidad, precio, dirección, fecha prometida. Sin esos campos completos, el pedido “no existe”.
- Asigna responsable de “salud del pedido”: una persona que cada día revise el listado y detecte atascos.
Semana 2: Un solo registro, muchos canales
- Crea una tabla única de pedidos (Excel, Google Sheets o cuaderno numerado). Cada nuevo pedido, sin importar de dónde venga, entra allí.
- Agrega una columna de “estado del pedido”: nuevo, confirmado, en preparación, enviado, entregado, cancelado. Solo se cambia de estado si alguien hace la acción correspondiente.
- Haz cierre diario de pedidos: al final del día, revisa qué quedó pendiente y qué requiere mensaje proactivo al cliente.
- Define un protocolo de comunicación: qué mensaje sale cuando se confirma, cuándo se envía, cuánto tardas en responder reclamos.
Semana 3: Conectar pedidos con inventario y caja
- Crea un listado básico de inventario con existencias mínimas y máximas por SKU.
- Establece un momento del día para sincronizar: ventas informa qué se vendió; inventario ajusta; compras revisa qué reponer. Aunque sea manual, que sea constante. nestegg.cloud+1
Mira Smartkubik en acción
Explora el módulo de inventario con un recorrido de 3 minutos y descubre cómo automatizar tu reposición.
- Ajusta tus promesas: no prometas plazos que tu inventario y tu logística no pueden cumplir. Mejor promesa humilde cumplida que promesa épica incumplida.
- Comienza a medir un indicador simple: cuántos pedidos tuvieron error en la semana (producto equivocado, dirección mal, atraso significativo).
Semana 4: Pequeños datos, grandes decisiones
- Reserva dos horas para revisar el mes: cuántos pedidos entraron, cuántos se entregaron a tiempo, cuántos tuvieron problemas.
- Identifica tu “top 5” de causas de error y elige una sola para atacar el próximo mes (por ejemplo: “direcciones mal capturadas”).
- Diseña una micro-mejora: por ejemplo, siempre pedir ubicación por WhatsApp antes de enviar o usar un formulario con validación básica.
- Documenta tu mini-sistema: deja por escrito cómo se toma, registra y sigue un pedido. Esto será oro puro cuando sumes gente al equipo o cuando des el salto a un sistema.
Con este mini-playbook, sin gastar un dólar en software, ya vas a notar algo importante: el ruido baja. Los errores dejan de ser “misterios” y se convierten en cosas con nombre y apellido. Y eso, en el mundo de los procesos, es media batalla ganada.
🎁 Kit descargable
Si quieres hacerlo todavía más fácil, imagina tener todo este plan en una sola hoja:
plantilla de pedidos, mapa de flujo y checklist de revisión diaria.
Ese es justo nuestro “Kit de flujo de ventas y órdenes en 1 página”:
plantilla editable + checklist + micro-guía para implementarlo en tu equipo.
Descárgalo, imprímelo, pégalo en la bodega y conviértelo en el nuevo lenguaje común de tus pedidos.
Cuando el Excel ya no alcanza: el salto natural a un ERP
En algún punto, las PYMEs que se toman en serio este orden manual chocan con una pared conocida: el volumen.
Lo ves clarito en los foros: la historia típica es “con 10–20 pedidos al día, el Excel nos funcionaba… ahora con 80–100 nos pasamos el día actualizando tablas y persiguiendo errores”. Reddit+2clearomni.com+2
Ahí es donde tiene sentido hablar de un sistema de gestión, no antes. Cuando el proceso ya existe en papel y lo que molesta no es “no sé qué hacer”, sino “ya no doy abasto para hacerlo a mano”. Vencru
¿Qué cambia cuando entras a la liga de un ERP como Smartkubik?
Imagina tu flujo de pedidos después del trabajo de las cuatro semanas, pero con esteroides digitales:
El cliente hace un pedido desde la tienda online, desde el POS del local o desde una orden que captura un vendedor. Todo termina en el mismo módulo de ventas y órdenes. No hay doble registro. No hay “lo tenía en mi agenda personal”.
En el segundo en que confirmas el pedido, Smartkubik baja el inventario del almacén correcto (sí, con multi-almacén y lotes si lo necesitas), genera el asiento contable de la venta y del costo automáticamente, y deja lista la factura. Tu equipo no tiene que hacer tres registros en lugares distintos.
Mientras tanto, el módulo de operaciones puede ver la lista de pedidos por estado: nuevos, en preparación, listos para enviar. El área de logística o repartidores ven qué deben entregar hoy, con direcciones y teléfonos ya validados.
Y en el fondo, como quien no quiere la cosa, los módulos de finanzas y bancos mantienen el flujo de dinero sincronizado: cobros, concilación, impuestos. No porque alguien se acordó, sino porque la venta misma disparó todo.
Los dolores que vimos antes se reducen justo en los puntos críticos que la literatura y los estudios señalan como los más problemáticos: discrepancias de inventario, errores de captura, retrasos en la preparación y falta de visibilidad del estado del pedido. TrueCommerce+2theaccessgroup.com+2
Además, algo que muchos dueños de negocio valoran cuando dan este salto: dejan de depender del “Excel mágico de fulanito”. El sistema no se va de vacaciones, ni se deprime, ni renuncia.
¿Por qué Smartkubik y no cualquier cosa?
Porque está pensado desde la vida real de la PyME latina:
- Integra ventas presenciales (POS), online y órdenes internas en un mismo lugar.
- Habla con inventario en tiempo real, para que dejes de vender humo o quedarte con stock dormido.
- Genera asientos contables de ventas y costo de ventas sin que tengas que ser contador.
- Te da un CRM que no es “solo para marketing”, sino para entender quién te compra qué y cada cuánto.
- Todo en la nube, sin instalar servidores raros.
No es magia; es la evolución lógica de tu pequeño sistema manual cuando ya probaste que funciona y ahora quieres que escale sin romperse.
🎯 Prueba gratis
Si ya tienes aunque sea un primer borrador de proceso, ver un ERP trabajando sobre ese flujo es de las experiencias más tranquilizadoras que puede vivir un dueño de negocio.
Por eso, en Smartkubik puedes activar una prueba gratis, conectar tus canales básicos y ver tu flujo de ventas y órdenes completo en minutos. Sin compromiso, sin tarjeta, sin drama.
Actívalo hoy y mira en pantalla lo que siempre supiste que pasaba… pero nunca pudiste ver entero.
Tres mini-historias de pedidos que dejaron de ser villanos
Porque la teoría es bonita, pero lo que más nos convence, como buenos humanos chismosos, son las historias.
1. La cafetería que dejó de equivocarse de latte
Una cafetería de barrio empezó vendiendo por mostrador. Cuando llegó el boom de apps de delivery, sumaron tres plataformas. Durante meses, el barista vivió en el infierno de los tickets impresos mal recortados, vasos mal etiquetados y clientes recibiendo caramel frappé en lugar de capuchino.
Su punto de quiebre fue un sábado: 14 pedidos en simultáneo, 3 reclamaciones, un rider que se fue sin pedido porque nadie sabía cuál era el suyo.
Primero ordenaron a mano: definieron un único flujo de tickets, un responsable por turno y un código por pedido. Cuando eso empezó a funcionar, lo llevaron a Smartkubik: ahora las órdenes de las apps llegan integradas, la cocina ve las comandas en pantalla, y la caja no tiene que recapturar nada.
¿El indicador clave? La tasa de pedidos rehechos bajó tanto que, por primera vez, el dueño se dio el lujo de cerrar los domingos sin culpa.
2. El e-commerce de cosmética que vendía lo que no tenía
Una tienda de cosmética natural empezó en Instagram, luego abrió Shopify, luego Mercado Libre. Todo bien, hasta que las reseñas empezaron a llenarse de “me dijeron que había stock y luego cancelaron”.
El inventario vivía en tres lados: una libreta en la bodega, un Excel en la computadora de la dueña y un número “a ojo” en la plataforma. Cuando se sentaron a revisar, descubrieron que su fama de “falta de stock” no era falta de producto, sino de sistema.
Pasaron por la fase manual de sincerar existencias y definir mínimos. Después montaron el inventario y las ventas en Smartkubik. Hoy, cuando se vende un producto en cualquier canal, el stock se actualiza para todos.
Las quejas por cancelaciones casi desaparecieron. Y, sorpresa, se dieron cuenta de que podían vender más de ciertos productos porque antes el miedo al “no sé cuánto tengo” los frenaba.
3. El distribuidor que vivía persiguiendo a su propia flota
Un distribuidor de alimentos al por mayor tenía otro clásico de los foros: pedidos tomados por vendedores en la calle, anotados en libretas, enviados por foto al WhatsApp del administrador y luego recapturados en el sistema de facturación de la oficina. Tres errores por cliente, mínimo.
El día que un cliente grande les dijo “o se ordenan, o busco otro proveedor”, se asustaron lo suficiente como para hacer su mapa de flujo. Se dieron cuenta de que el verdadero cuello de botella no era el almacén, sino la captura fragmentada.
Primero estandarizaron los formatos de pedido de los vendedores. Luego, migraron a un esquema donde cada vendedor registra el pedido directo en el módulo de ventas desde su celular; el almacén prepara con base en ese mismo registro, y logística planifica rutas viendo qué va para dónde.
Los mismos camiones, los mismos clientes, los mismos productos… pero ahora con menos sorpresas y mucho menos “aviéntale un descuento para que no se enoje”.
Tu próxima “orden” como dueño: dejar de normalizar el caos
Si llegaste hasta aquí, probablemente ya identificaste más de una escena que te suena peligrosamente familiar. Esa es la parte incómoda… y también la buena noticia.
Porque el verdadero cambio en ventas y órdenes no empieza con una campaña nueva, ni con una promoción 2×1. Empieza el día en que dejas de celebrar el caos como señal de éxito.
Ese momento en que, como muchos dueños de negocio que han ordenado sus finanzas y operaciones, te sientas frente a tus propios números de pedidos y dices: “ok, basta de sobrevivir, voy a diseñar cómo quiero que funcione esto”.
No necesitas volverte ingeniero industrial ni obsesionarte con palabrotas como “OMS” o “fulfilment omnicanal” para empezar. Necesitas tres movimientos muy humanos:
- Mirar de frente tus errores sin drama.
- Contarlos y ponerles nombre.
- Elegir un punto concreto para mejorar este mes.
A partir de ahí, el resto es casi mecánico: un poco de papel, algo de Excel, y cuando estés listo, una herramienta como Smartkubik que haga el trabajo pesado por detrás.
🎙 Audioblog privado
Si te gusta esta forma de ver el negocio —como una historia que se puede reescribir, no como una condena—, tenemos un espacio pensado justo para eso:
Un audioblog semanal privado donde desmenuzamos en voz alta hacks operativos, mini-experimentos y mejoras posibles en ventas, pedidos, inventario y finanzas. Sin spam, sin fórmulas mágicas, con el mismo tono con el que te hablaría un amigo que también tiene negocio y ya metió la pata antes que tú.
Te puedes sumar, escucharlo camino al trabajo, y cada semana probar un ajuste pequeño. Al final, los pedidos perfectos no nacen de un súper sistema, sino de cientos de microdecisiones mejor tomadas.
Y si hoy solo puedes hacer una cosa, que sea esta: dibuja tu flujo de pedido en una servilleta. Ese dibujo puede ser el primer capítulo de una versión mucho más tranquila —y rentable— de tu historia con las ventas.
FAQs
1. ¿Cuál es el error más común en la gestión de ventas y órdenes en una PyME?
El más común es tener pedidos repartidos en mil lugares: WhatsApp, libretas, Excel, tienda online y notas de voz, sin un registro único. Eso provoca duplicados, promesas sin stock y muchos retrasos. El primer paso no es comprar software, sino concentrar todos los pedidos en un solo registro y definir un flujo claro. Quilsoft+1
2. ¿Cómo sé si ya “me queda chico” mi Excel para manejar pedidos?
Hay señales claras: pasas más tiempo actualizando hojas que atendiendo clientes, necesitas a una persona solo para “limpiar” datos, y aun así sigues cometiendo errores de inventario y de facturación. Cuando el volumen diario ya no cabe mentalmente y tus reclamos crecen, probablemente estás listo para pasar de Excel a un sistema de gestión más robusto. clearomni.com+1
3. ¿Puedo ordenar mis ventas y pedidos sin invertir de inmediato en un ERP?
Sí. De hecho, es lo recomendable. Primero conviene definir tu flujo de pedidos, estandarizar datos, crear un registro único y medir errores con herramientas sencillas. Eso te ayuda a entender qué necesitas realmente y a aprovechar mejor un ERP cuando lo implementes. El artículo incluye un playbook de 30 días justo para esa fase “sin software”.
4. ¿Qué aporta un ERP como Smartkubik encima de ese orden manual?
Un ERP toma ese flujo que definiste y lo automatiza: integra todos los canales de venta, descuenta inventario en tiempo real, genera asientos contables automáticos, facilita la preparación y envío, y te da reportes claros para decidir. Eso reduce errores típicos como discrepancias de stock, retrasos de preparación y problemas de seguimiento al cliente. TrueCommerce+1
5. ¿Qué tan rápido se nota la diferencia al ordenar pedidos y ventas?
Los primeros cambios se sienten en semanas: menos confusión interna, menos “¿dónde está este pedido?”, menos clientes escribiendo molestos. Con el tiempo, se reflejan en menos devoluciones, mejor reputación y más capacidad de manejar picos de demanda sin que el equipo colapse. Es como pasar de apagar incendios diarios a tener extintores bien puestos y rutas claras de evacuación. Sellercloud+1
Descripción del recurso descargable
Kit de flujo de ventas y órdenes en 1 página
Este recurso incluye:
- Una plantilla de registro de pedidos lista para usar (o copiar a Excel/Sheets), con campos mínimos obligatorios y estados de pedido.
- Un mapa de flujo de ventas y órdenes en formato visual para pegar en tu oficina o bodega, de “cliente escribe” hasta “cliente recibe y califica”.
- Una checklist diaria y semanal para revisar la salud de tus pedidos: qué revisar al cierre del día, qué medir al final de la semana y qué preguntas hacerte al final del mes.
- Una micro-guía de 2–3 páginas explicando cómo implementar el kit con tu equipo en 30 días, incluso si hoy todo se maneja por WhatsApp y libretas.
La idea es que, con una sola hoja, el equipo entero entienda qué es un pedido “bien nacido”, cómo debe moverse y qué hacer cuando algo sale mal. A partir de ahí, dar el salto a Smartkubik se vuelve tan natural como pasar de bicicleta a moto.
Agenda tu demo de Smartkubik
¿Listo para dejar de apagar incendios? Programa una demo personalizada o empieza tu prueba de 14 días.